Actualidad, modernización y digitalización de plataformas para el futuro electoral

El fortalecimiento de los mecanismos electorales y la actualización constante de las herramientas utilizadas para la organización, planificación y ejecución de los procesos electorales constituyen la labor principal de las instituciones responsables de organizar y supervisar el quehacer electoral de los países, al menos de aquellos en democracia. Lo anterior, considerando que solamente con sistemas y herramientas robustas, modernas y actualizadas, se puede estar más cerca de alcanzar el ideal democrático: elecciones libres, justas y transparentes.

La democracia mal podría ser entendida como un fenómeno estático, puesto que va evolucionando y adaptándose, de acuerdo con las circunstancias. Por lo que no es de sorprenderse que la democracia encontrara utilidad en las nuevas tecnologías y que estas, a su vez, pudiesen ser aplicadas para optimizar los procesos democráticos. Así, con el surgimiento de la denominada “democracia digital”, los Estados se abren paso a múltiples oportunidades, puesto que este concepto es entendido como poner el internet y la tecnología al servicio de la ciudadanía, para que contribuya en la consolidación del sistema democrático.

No obstante, y a pesar de la inminencia de la era digital aplicada a los procesos en la esfera pública y privada, la implementación de nuevas tecnologías, específicamente en la esfera electoral, debe ser planificada caso a caso. Es decir, modelos importados, donde no se consideran las necesidades y características de la población, la infraestructura, el nivel de confianza y receptibilidad a estas nuevas tecnologías por parte de la ciudadanía, podrían representar mayores perjuicios y desventajas para el sistema democrático y la institucionalidad del país.

Por ende, la aplicación de estas nuevas tecnologías en procesos electorales debe ser antecedido por estudios exhaustivos en la materia, identificando los casos de éxito en otras latitudes, las similitudes y diferencias de la población foco de la aplicación de la nueva tecnología, con la población del caso de estudio, así como también, implementando campañas de información y educación integrales, que aborden las interrogantes de la ciudadanía, anticipando las teorías o noticias falsas que busquen confundir o desestabilizar el proceso electoral.

Así, esta obra tiene como objetivo llevar al lector por un recorrido de recopilación, análisis y estudio de diversas alternativas de implementación de herramientas digitales en los procesos electorales. Lo anterior, a fin de mostrar una aproximación fundamentada en la experiencia nacional e internacional, del futuro de los torneos electorales en la era digital.

Actualidad electoral democracia digital

La democracia digital es un concepto que se ha ido incorporando a las conversaciones y estudios en materia digital. Es la nueva forma de entender y ejercer la democracia, utilizando las herramientas y tecnologías de la comunicación actuales. Para algunos teóricos (Chadwick, 2018), la democracia digital es la utilización de las tecnologías de la información y comunicación para mejorar e incluso, en algunos casos, desplazar la democracia representativa.

Lo anterior, a nuestro juicio, ya que las barreras tradicionales que tiene la ciudadanía para participar activamente, por ejemplo, en las decisiones políticas, pueden ser reducidas, en gran medida, gracias a las nuevas tecnologías. En un futuro que no aparenta ser lejano, la relevancia de los gobiernos locales, en conjunto con la universalización del internet, podría ocasionar que para diversos asuntos la forma de toma de decisiones utilice mecanismos que serán más afines a la democracia directa ateniense de los años 507 a.C. que a la democracia representativa occidental de cinco décadas atrás.

Así las cosas, la democracia digital que, según académicos, es entendida como un concepto tridimensional (Kneuer, 2016), donde la primera dimensión está relacionada con las condiciones básicas, es decir, aquellos requisitos sin los cuales la democracia digital no puede subsistir. Estas condiciones son:

  1. La infraestructura técnica (acceso a internet).
  2. La libertad de acceso y uso del internet.

Por tanto, la existencia de reglas y normativa básica que permitan el libre acceso y uso del internet es igual de importante que la existencia de infraestructura técnica que pueda garantizar el acceso universal al internet para toda la población.

La segunda dimensión es la participación digital. Esta dimensión puede ser considerada ligeramente más compleja, puesto que abarca la participación en línea, no solo de la ciudadanía sino también de los líderes del gobierno y las organizaciones. Es decir, hay una distinción entre la participación “de abajo hacia arriba” y la participación “de arriba hacia abajo” (Kneuer, 2016). Esta participación, independientemente del actor, se realiza en cuatro niveles: información, diálogo, monitoreo y toma de decisiones.

Es decir, si lo vemos desde la perspectiva de la ciudadanía (de abajo hacia arriba), es facultad de los ciudadanos participar de la democracia digital, ya sea buscando información relevante sobre planes de gobierno u otros temas, utilizando canales digitales para contactar a políticos o tomadores de decisiones (a través de redes sociales, correos electrónicos o páginas de internet), monitoreando la labor de ciertos actores relevantes o, si desean ser tomados en cuenta en roles de toma de decisiones, por ejemplo mediante peticiones en línea, firmando campañas o enviando propuestas a políticos.

De igual forma, la participación digital “de arriba hacia abajo” también utiliza herramientas para lograr esos niveles de participación y conexión con la ciudadanía.

Por último, la tercera dimensión corresponde al gobierno digital. Este mecanismo está reservado para la participación “de arriba hacia abajo”, ya que solamente puede ser en una vía, del gobierno hacia el público. El objetivo del gobierno debe ser aspirar a servicios cuyos costos sean reducidos, eficientes y transparentes. Lo anterior, a fin de reducir la corrupción e incrementar la satisfacción de la ciudadanía y, por ende, la legitimidad del gobierno.

Ciclos electorales

Las instituciones garantes de salvaguardar y hacer cumplir la democracia en los países, como en nuestro país lo es el Tribunal Electoral de Panamá, deben cumplir con procesos previos y posteriores al día de la elección que, además de estar relacionados entre sí, son interdependientes, puesto que el éxito del torneo electoral está condicionado a la correcta ejecución de cada uno de estos procesos.

Para los fines de esta investigación, utilizaremos la división propuesta por la Organización de los Estados Americanos (Tecnologías Aplicadas al Ciclo Electoral, 2014), donde el proceso electoral se divide en tres periodos que, en su conjunto, componen el ciclo electoral, a saber:

  1. Periodo preelectoral
  2. Periodo electoral
  3. Periodo poselectoral

El periodo preelectoral incluye, más no se limita, a las actividades que deben ser realizadas a fin de que los ciudadanos puedan ejercer el derecho al sufragio, así como el derecho a ser elegidos en un sufragio.

Estas actividades pueden dividirse en aquellas relacionadas con:

  1. Marco jurídico que regirá la elección, por ejemplo, la actualización de la legislación aplicable mediante procesos de reforma, el sistema de circunscripción electoral, entre otros.
  2. Planificación y ejecución, donde se determina el presupuesto, fondo y financiamiento electoral; además se publica el calendario electoral y se inician las actividades logísticas para la preparación del día de la elección.
  3. Educación y capacitación, que incluye no solo la educación cívica e información a los electores, sino también la formación para el personal electoral, los partidos políticos y candidatos que buscan participar en la contienda.
  4. Registro electoral, donde se lleva a cabo la acreditación de observadores, la actualización del padrón electoral (también conocido como empadronamiento de ciudadanos) y el reconocimiento de los partidos y candidatos.
  5. Campaña electoral, donde las autoridades vigilan y sancionan las infracciones dentro de la contienda, se brinda el financiamiento a los partidos y se promueve la educación sobre los códigos de conducta dentro del proceso electoral, tales como el Pacto Ético Electoral y el Pacto Ético Digital en Panamá, herramientas donde los candidatos y la ciudadanía en general se comprometen a vigilar el correcto comportamiento durante la contienda electoral, dentro y fuera de las redes y plataformas digitales.

Por su parte, al referirse a la etapa electoral, la Organización de los Estados Americanos (Tecnologías Aplicadas al Ciclo Electoral, 2014) la define como el periodo que comprende desde la apertura de las mesas hasta el escrutinio y la transmisión de resultados. Es decir:

  1. Las votaciones, conteo de votos y jornada electoral, donde se incluyen no solo las elecciones nacionales, sino también aquellas especiales y en el exterior.
  2. La verificación de los resultados, a fin de brindar los resultados oficiales a la ciudadanía, resolver reclamaciones y recursos, y mostrar el cómputo final de los resultados.

Por último, se denomina etapa poselectoral a aquella donde se integran actividades como la elaboración de estadísticas, la rendición de cuentas de gastos de campaña, el inicio de reformas legales para fortalecer el funcionamiento de las instituciones, auditorías y evaluaciones, entre otros.

Habiendo estudiado los conceptos y procesos que deben ser seguidos por los organismos de planificación y ejecución electoral, es viable proceder en nuestra investigación para determinar cómo pueden ser aplicadas las innovaciones que la era digital nos propone en cada uno de los procesos electorales.

A. Digitalización y aplicación de nuevas tecnologías en la fase preelectoral

La etapa preelectoral es óptima para la implementación de procesos digitales que faciliten y optimicen la organización, generación y actualización del listado de votantes, el registro de candidatos, observadores y otros intervinientes en el proceso electoral, así como la disposición generalizada para el público de campañas de educación y entrenamiento, entre otras.

1. Registro Civil y Registro Electoral

El Tribunal Electoral de Panamá, en aras de brindarle a la ciudadanía servicios modernos, descentralizados y automatizados, implementó una plataforma informática denominada “Tribunal Contigo”, donde los ciudadanos pueden gestionar en línea los principales trámites civiles y electorales que ofrece el Tribunal Electoral de Panamá.

Por ejemplo, en materia de registro civil, los ciudadanos tienen acceso a servicios tales como solicitar un duplicado de cédula de identidad personal, obtener la declaración de nacimiento de un hijo o realizar la declaración de defunción de un familiar.

Por otro lado, en materia electoral, los ciudadanos pueden inscribirse o renunciar a un partido político, apoyar e inscribirse a un partido político en formación, cambiar de residencia, inscribirse para formar parte de los delegados electorales, entre otros.

Estos servicios, además de poder ser realizados en línea a través de un móvil, tableta o computador, pueden ser gestionados mediante diversos quioscos de autoservicio que el Tribunal Electoral ha distribuido en puntos estratégicos de la República de Panamá. Lo anterior, a fin de hacer más inclusivo y participativo el proceso de digitalización y que los beneficios de este sean accesibles incluso para ciudadanos en situaciones vulnerables.

2. Modificación y actualización de la norma electoral

Como hemos mencionado en apartados anteriores, la modificación y actualización de la normativa electoral es uno de los procesos considerados preelectorales, y determinará las reglas del torneo electoral y todos los pasos que deben concretarse. En Panamá, por ejemplo, el Tribunal Electoral implementó los principios de transparencia, equidad, rendición de cuentas y fortalecimiento institucional en el proceso de consulta sobre la reforma del Código Electoral.

Si bien las medidas sanitarias para mitigar los efectos de la pandemia ocasionada por el coronavirus dificultaron que se llevaran a cabo las discusiones para la reforma de la normativa electoral, se implementó una metodología digital que hizo posible no solo la discusión de los actores tradicionales, sino también la recepción de propuestas por parte de la ciudadanía a través de medios digitales.

Esta metodología incluyó el envío y recepción de información, así como el manejo de comunicaciones y almacenamiento de datos vía digital, la utilización de programas automatizados para la transcripción de audios y la apertura de canales digitales para la transmisión de las deliberaciones y la recepción de propuestas por parte de la ciudadanía.

En otros países, los gobiernos también han optado por aplicar novedosas herramientas a fin de tener una colaboración estrecha con la ciudadanía para la implementación, modificación o reformulación de iniciativas legislativas y políticas públicas. No se descarta que estas herramientas, tales como MyGov en India, Better Reykjavik en Islandia y WikiLegis en Brasil, puedan ser aplicadas a los procesos electorales.


B. Digitalización y aplicación de nuevas tecnologías en la fase electoral

Las tecnologías en la etapa electoral son aquellas dirigidas a la captura del voto (acto de votación) y a la contabilización, transmisión y divulgación de los resultados de las elecciones.

En esta etapa, la aplicación de la tecnología puede implementarse sin perjuicio del mecanismo de votación del país (físico o electrónico). Lo anterior considerando que ambos mecanismos son susceptibles de actualización y modernización, sin necesariamente implicar que todos los mecanismos de votación físicos o manuales deban transformarse en mecanismos electrónicos.

Como explicamos al inicio de esta investigación, la implementación de nuevas tecnologías dependerá de la infraestructura y de las características sociales y culturales de la población, entre otros factores, por lo que el voto electrónico no siempre será el mecanismo más recomendable en todos los casos.

Muchos países deben recorrer una trayectoria de actualización digital y captación de recursos antes de poder implementar un mecanismo de votación electrónica confiable y seguro. Así las cosas, el voto electrónico será solo uno, y no el único, de los mecanismos que pueden ser aplicados para modernizar la fase electoral.


1. Voto electrónico y voto por internet

Desde hace varias décadas, los Estados han implementado sistemas de voto electrónico, comenzando en 1989 cuando el gobierno belga fue pionero en la materia, utilizando tarjetas de banda magnética donde los datos eran grabados con la ayuda de una pantalla táctil y un lápiz óptico. Estas tarjetas eran posteriormente introducidas en urnas electrónicas que computaban automáticamente los resultados.

No obstante, debemos delimitar las diferencias entre el voto electrónico y el voto por internet, que a pesar de parecer similares, son conceptual y técnicamente diferentes.

El voto electrónico se caracteriza por el uso de equipos informáticos preinstalados por la autoridad encargada de organizar las elecciones. Por su parte, el voto por internet se caracteriza por el uso de un dispositivo, generalmente perteneciente al elector y conectado a internet, mediante el cual se ejerce el sufragio.

En Panamá, por ejemplo, mediante el Decreto 12 de 21 de marzo de 2018 que adoptó el calendario electoral y reglamentó las Elecciones Generales del 5 de mayo de 2019, se estableció la votación electrónica en las mesas de votación ubicadas en el Centro de Convenciones ATLAPA. Mientras que a través del Decreto 53 del 8 de octubre de 2019 se reglamentó el ejercicio del voto por internet de los inscritos en el Registro de Electores Residentes en el Extranjero.

Así vemos cómo es posible la implementación paulatina de mecanismos digitales en los procesos de votación; solamente la confianza de la ciudadanía en dichos procesos podrá brindarles a las instituciones garantes de las elecciones la legitimidad para seguir innovando progresivamente en mecanismos de ejercicio del sufragio.


2. Gestión de información para los votantes

Durante el periodo de la campaña electoral de 2019, el Tribunal Electoral implementó la herramienta Twitter Business Solutions (TBS), un “bot” que permitía brindar una atención rápida y eficaz al usuario, accediendo a las respuestas de las preguntas frecuentes de los servicios que brinda la institución y facilitando información importante sobre las Elecciones del 5 de mayo de 2019.

Además, la utilización de las nuevas redes sociales permitió que a través de la cuenta @tepanama en Twitter, los usuarios pudieran conocer el número de mesa en el que les correspondía votar, realizar denuncias sobre posibles faltas electorales e incluso inscribirse como miembros de mesa para trabajar en las elecciones.

Este servicio evolucionó posteriormente, implementando la atención al público desde la plataforma WhatsApp, siendo una de las primeras instituciones públicas del país en ofrecer dicho servicio.


3. Autenticación del elector

La sustitución del padrón electoral por una herramienta digital es uno de los mecanismos que ha sido utilizado a nivel mundial.

El “e-pollbook” es un dispositivo de almacenamiento y procesamiento que posee la información válida de los electores. Esto permite que el personal pueda escanear los documentos de identidad con códigos de barras o bandas magnéticas y verificar automáticamente la información biográfica del votante entre los registros.

La Comisión Electoral del Distrito de Columbia, en los Estados Unidos, instaló computadoras portátiles dotadas de lectores ópticos, impresoras de etiquetas y software con funcionalidades de redireccionamiento de votantes a centros de votación, autenticación de votantes, registros durante la jornada electoral y voto temprano.


C. Digitalización y aplicación de nuevas tecnologías en la fase poselectoral

Las tecnologías de la información y comunicación pueden ser aplicadas en esta fase mediante la automatización de procesos de rendición de cuentas sobre gastos de campaña por parte de partidos políticos o candidatos independientes.

Por ejemplo, mediante sistemas en línea de gestión de gastos, contribuciones y registros que sean accesibles para los organismos de control.


Conclusiones

La inminencia de la era tecnológica y de la digitalización de los procesos en la esfera pública y privada de nuestra sociedad es innegable. Los procesos electorales no son la excepción, por lo que este trabajo tuvo como objetivo identificar cómo pueden fusionarse las tecnologías de la información y comunicación modernas con las etapas y procesos electorales tradicionales. Nuestra conclusión es que, en efecto, existe una oportunidad para mejorar.

La tecnología y la transición de una democracia tradicional representativa hacia una democracia digital, cada vez más directa y participativa, nos brindan la oportunidad de mejorar y optimizar los procesos electorales, a fin de que los mecanismos de elección de gobernantes sean equiparables y cónsonos con la interconexión y participación que actualmente tiene la ciudadanía en la toma de decisiones de dichos gobernantes.

Si bien la implementación de mecanismos digitales en los procesos electorales debe ser progresiva e integrar a la ciudadanía en cada uno de esos cambios, también debe ser constante. El compromiso de actualización permanente de las instituciones garantes de los procesos electorales es un aspecto fundamental para que la ciudadanía cuente con auténticos procesos electorales libres, justos y transparentes.

 

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